Nuestros hábitos nos determinan - somos lo que comemos
Nuestro estilo de vida determina significativamente el desarrollo de las enfermedades más letales que encontramos en nuestra sociedad. Estas enfermedades repercuten seriamente en nuestra calidad de vida y con frecuencia pueden ser mortales. Me refiero a las enfermedades cardiovasculares, la obesidad, la diabetes, el cáncer..., son ejemplos de cómo malos hábitos pueden ser el origen del problema. Una dieta inadecuada (abundante en azúcar, grasas trans y saturadas, sal y pobre en alimentos vegetales), el sedentarismo, la falta de sueño habitual, ausencia de exposición al sol, el estrés crónico… son las principales amenazas para nuestra salud en el siglo XXI.
Este estilo de vida genera inflamación crónica que, aunque es de bajo grado, se mantiene a lo largo del tiempo y deteriora los órganos y los tejidos. Es como si tu cuerpo sintiera que está siendo atacado de forma permanente.
Es por ello que, el estilo de vida es con diferencia, mucho más importante que nuestra genética: los estudios muestran que, de cada cien personas que han sufrido un infarto de corazón, solo cinco tenían una predisposición directa en uno de sus genes. Conclusión: el estilo de vida tiene el poder de contrarrestar el efecto de los genes más perversos.
Es esperanzador saber que la salud está esencialmente en nuestras manos, en nuestros hábitos y no en los caprichos de la naturaleza. La genética puede cargar la escopeta pero son nuestros hábitos los que aprietan el gatillo. Tu genética no es necesariamente tu destino. Tu dieta junto con tu descanso y otros muchos factores interactúan con tus genes y determinan tu salud.
Ideas extraídas del libro: “Salud a ciencia cierta” del Dr. Miguel Ángel Martínez.